El documental de escalada que te dejará impresionado.

El documental de escalada que te dejará impresionado.

Saber interpretar un mapa y una brújula pueden regresarte sano y salvo a casa.
30 enero, 2019
¡Atención deportista! Te damos 6 consejos de vida o muerte al practicar deportes a altas temperaturas.
22 julio, 2019
Mostrar todo

El documental de escalada que te dejará impresionado.

Alex Honnold comenzó a escalar cuando tenía 11 años. Un niño introvertido que nunca se consideró popular eventualmente se convirtió en escalador profesional, con una afinidad por la escalada en solo, es decir, sin cuerdas para protegerse de una caída.

Su sueño ha sido escalar la pared El Capitán en el parque Yosemite, una hazaña que nadie ha logrado por el grado de peligrosidad —y locura— que representa.

Pero a Alex no le interesa complacer a nadie. Al hablar de sus relaciones personales acepta que escalar es su prioridad. Y sin embargo de repente llega Sanni, con quien inicia una relación estable a pesar de la particularidad de su vida: vive en una van, se mueve constantemente de lugar, y aunque es millonario su vida no podría ser más rudimentaria.

El documental lo sigue mientras se prepara, y emula la estructura de tantas películas inspiradoras de deportes que hemos visto antes, con la diferencia de que aquí el perder equivale a morir. Las mejores escenas, por ende, se vuelven aquellas en las que la cámara encuentra momentos íntimos entre los allegados de Alex, quien sabe lo que está exigiendo de las personas que lo quieren, pero aun así tiene la mira puesta en su objetivo.

Aunado a la excelente producción, lo impresionante de las vistas, y la exorbitante adrenalina que nos provoca, el documental —ganador del Oscar y del Premio del Público en el Festival de Toronto— resulta más cautivador aún debido a su discurso sobre el efecto meta de que Alex se sabe filmado, y el dilema moral de lo que esto implica tanto en el escalador como en los cómplices que lo observan.

Documental de National Geographic dirigido por Elizabeth Chai Vasarhely y Jimmy Chin.

Texto de Pepe Ruiloba.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *