Saber interpretar un mapa y una brújula pueden regresarte sano y salvo a casa.

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Saber interpretar un mapa y una brújula pueden regresarte sano y salvo a casa.

Con la práctica de algunos sencillos pasos puedes aprender a tomar una lectura precisa del lugar en el que te encuentras, y comenzar a desarrollar mejor tus habilidades de orientación para que no te extravíes en tus aventuras.

 

Para todos aquellos deportistas asiduos a la montaña que practican trail running, escalada y hasta snowboarding no deberían fiarse de sus dispositivos GPS para la orientación y ubicación en lo alto de la cumbre. En ocasiones la batería se ve reducida por las condiciones climatológicas, esto afecta de igual forma a los smartphones y pilas portátiles, lo que obliga a los deportistas a saber leer un mapa de papel junto con una brújula.

Inventada en China hace más de 1,800 años, la brújula es un pequeño instrumento que ha ayudado a lo largo de la historia a miles de aventureros —ya sea por tierra o mar— a determinar cualquier dirección de la tierra gracias a la atracción que ejercen los polos magnéticos de la tierra sobre su aguja imantada.

Sin embargo, y aunque en un principio la brújula era considerada un artefacto mágico, sola no sirve de mucho pues siempre indicará el camino hacia el norte, por eso es necesario posicionarla sobre un mapa de la zona que estamos explorando.

Pero no te preocupes si nunca has utilizado este artefacto, sigue los siguientes consejos para que te conviertas en un experto cuando hayas perdido el rumbo.

No te alarmes

Primero ubica la dirección en la que viajas sobre tu mapa. Coloca el mapa en una superficie horizontal, luego coloca la brújula sobre el mapa para que la flecha de orientación apunte al Norte verdadero del mapa. Si conoces tu posición en el mapa, coloca la brújula sobre este para que su borde pase por tu posición actual, pero asegúrate de que la flecha de dirección continúe apuntando hacia el norte.

Un buen ejercicio básico para orientarte es averiguar hacia dónde te diriges: Mira la aguja magnética, esta debería girar hacia un lado u otro, a menos que mires hacia el norte.

Utiliza puntos de referencia

Para seguir con precisión la trayectoria de la flecha de dirección, mira la flecha, luego concéntrate en un objeto como un árbol, una pendiente o relieve del paisaje y utilízalo como guía. Pero no te concentres en objetos muy lejanos como una montaña, ya que los objetos grandes no dan el detalle suficiente para poder viajar con precisión. Cuando alcances el punto guía, utiliza tu brújula para definir un nuevo punto.

Traza una ruta

Para conocer la dirección en la que te diriges, coloca el mapa sobre una superficie plana y coloca la brújula sobre el mapa. Utilizando el borde de la brújula como una regla, ubícalo de tal forma que cree una línea entre tu posición actual y el punto al cual deseas llegar.

Sostén la brújula frente a ti horizontalmente con la dirección de la flecha de dirección apuntando hacia afuera. Utiliza la flecha de dirección para guiarte hasta llegar a tu destino. Gira tu cuerpo hasta que el extremo magnético de la aguja esté alineado con la aguja norte, y estarás correctamente orientado hacia el destino del mapa.

¿Cómo orientarte?

Elige tres marcas distintivas que puedas ver y encontrar en el mapa. Al identificarlas sobre el terreno (lo ideal es ubicar dichas marcas con la mayor distancia posible entre sí alrededor de tu campo de visión) puedes volver a ubicarte. Dibuja una línea por el borde de la brújula que atraviese tu posición aproximada. Esta es la primera de tres líneas que debes hacer para encontrar tu posición exacta formando un triángulo con todas las líneas.

Tu posición se encuentra dentro de ese triángulo, y el tamaño de este depende de la precisión de tus puntos de referencia. Con puntos más precisos, podrás reducir el tamaño del triángulo y con mucha practica puedes hacer que las líneas se crucen en un punto.

Recuerda que la práctica hace al maestro, puedes comenzar en tu colonia, o algún parque cercano a tu casa. Así, poco a poco, te será más fácil aprender a utilizar y descifrar las características de tu entorno para aprender a confiar en tu brújula y lanzarte a la montaña sin temor a perderte cuando te fallen tus dispositivos GPS.

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